Pensó que podría tratarse de una persona que se había desmayado. O que tal vez se había quedado dormida al costado de la ruta. Por eso, se acercó a auxiliar a ese joven. Pero al intentar despertarlo, comprobó que en realidad había muerto.

Inmediatamente, el hombre paró a un automovilista que pasaba por el lugar. Al costado del kilómetro 23 de la ruta 311, a metros de la entrada a San Pedro de Colalao, estaba el cuerpo sin vida de Néstor Ezequiel Sánchez, de 18 años.

El hecho ocurrió ayer a las 5.30. Personal de la comisaría de San Pedro de Colalao, al mando del subcomisario Sergio Vilanueva, se hizo presente. A simple vista, el cuerpo del adolescente no presentaba signos de haber sido asesinado, ya que no había heridas de bala o de algún elemento cortante. Pero al revisarlo, descubrieron cortes en el cuero cabelludo. Para descartar todas las hipótesis, dieron intervención a la división Homicidios y Delitos Complejos, a cargo de los comisarios Miguel Gómez y Hugo Cabeza.

El jefe de la división comandó personalmente la investigación. Allí, luego de las pericias al cuerpo de la víctima, los peritos determinaron que Sánchez había sido víctima de una brutal golpiza que acabó con su vida.

Luego, los investigadores comenzaron a recabar testimonios para dilucidar las circunstancias en las que murió Sánchez, y de esa manera tratar de identificar a los responsables. De los primeros testimonios que pudieron recolectar surgió que el joven vivía en el paraje Los Sauces, ubicado en el kilómetro 18 de la ruta 311.

La víctima había estado durante la noche en una fiesta en una vivienda de la villa de San Pedro de Colalao. Desde allí, retornó a su domicilio.

Los testigos consultados afirmaron que Sánchez no había protagonizado ninguna trifulca durante la noche, según fuentes policiales. De hecho, sus amigos habrían declarado que la fiesta transcurrió con tranquilidad.

Por eso, los investigadores no descartan que el joven haya sido víctima de algún intento de asalto y que, al intentar resistirse, fue golpeado salvajemente. Fuentes policiales informaron a LA GACETA que la zona tiene muy poca iluminación, por lo que es probable que no haya testigos directos del hecho. Hasta anoche, seguía siendo una incógnita qué pasó y quiénes mataron a Sánchez.